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Castillo

Belmonte

Belmonte

D. Alfonso III autorizó (Guimarães, 3/4/1266) al obispo D. Egas Fafes a construir una torre y castillo en Belmonte, ciudad que ya tenía un sistema defensivo. El 20/9/1446, D. Alfonso V donó el castillo a Fernão Cabral para que construyese su residencia. En la pared oeste de la muralla aún pueden verse las ventanas panorámicas y una ventana manuelina que confirman la adaptación del castillo a residencia, dejando en segundo plano las funciones militares del castillo. A finales del siglo XVII, un violento incendio consumió el ala oeste del palacio, episodio decisivo para abandonarlo y que condujo a que la familia se instalase en una nueva residencia que se presupone que fue la Casa de los Condes, actual Museo de los Descubrimientos. Hay indicios de que aún durante el siglo XVII, el Castillo de Belmonte resurgió con su primitiva función militar, momento en que se le construyeron los baluartes que refiere el cura Luís Cardoso en 1751. Sin duda, la construcción de estas estructuras resultó de las guerras de la Restauración, como ocurrió con la Casa de la Torre, en Caria, donde aún hoy se conservan los baluartes del siglo XVII. El castillo, con una superficie de aproximadamente 2.265 m2, cuenta con un trazado oval irregular (con dos puertas), con torre del homenaje adosada por el exterior en el ángulo sudoeste y edificio anejo adosado por el exterior junto a la puerta principal de entrada (en el sur) de los siglos XVIII-XIX. Como ya se ha mencionado, los intramuros y la pared de la muralla oeste son vestigios visibles de la transformación en Solar de la familia Cabral. En el interior aún puede apreciarse un pozo. La propiedad fue declarada Monumento Nacional por decreto publicado el 15 de octubre de 1927. En 1992, quedó bajo la gestión del IPPAR y se erigió, en su interior, un anfiteatro destinado a espectáculos. Entre 1992 y 1994 se llevaron a cabo trabajos de prospección arqueológica en el interior del castillo, demostrando la presencia romana y, entre 1994 y 1995, en el interior de la torre del homenaje. Actualmente, el monumento está abierto al público y la torre del homenaje es un museo con material arqueológico recuperado en excavaciones arqueológicas